Policías municipales de las unidades Bescam de Getafe les dispararon cuando trataron de arrollarles, tras una persecución de 15 kilómetros
Un supuesto secuestro exprés, una persecución de película a lo largo de 15 kilómetros, intento de atropello a varios agentes, tiros y más tiros en un céntrico barrio madrileño a plena luz del día y un supuesto retenido que se ha «volatilizado».
Ésos son los ingredientes del insólito suceso que comenzó ayer en el barrio de La Alhóndiga del municipio de Getafe sobre las 10.30 horas y terminó en el distrito de Arganzuela de la capital media hora después, con el resultado de dos delincuentes heridos de bala en la cabeza, uno de los cuales, al cierre de esta edición, se encontraba en estado crítico.
Todo empezó con la llamada de un vecino a la Policía Local porque, según explicó, cuando transitaba por la calle del Pintor Rosales vio cómo dos sujetos, a bordo de un Citröen C3 de color blanco, pararon en mitad de la calzada e introdujeron por la fuerza en el vehículo a un hombre al que golpearon en su interior. Por el «modus operandi», todo apuntaba a un secuestro exprés, explicaron fuentes del Ayuntamiento getafense.
El coche, robado previamente en el distrito de Usera, es interceptado por una patrulla unos 500 metros después, en la calle de los Estudiantes, en dirección a la carretera de Toledo (A-42). Sus ocupantes, al percatarse de la presencia policial, aceleran y, a partir de ahí, comienza una persecución de película a la que se suman otros dos coches patrulla, en concreto de las Bescam —mientras alertan de lo sucedido a la Policía Nacional y Local—, que termina en el distrito de Arganzuela, 15 kilómetros después.
Ya en la calle de Canarias, los delincuentes, al verse acosados por los policías y con el fin darles esquinazo, giran en dirección prohibida en la calle de Vara del Rey, colisionando contra una valla y un contenedor de papel situados en una esquina. Allí, dos unidades de la Policía Local de Getafe les cierran el paso, pero los delincuentes, en su afán por huir, les embisten en varias ocasiones para continuar, sin lograrlo, dañando los «Z», indicó a ABC el concejal de Seguridad, José Luis Casarrubios.
En vista de la situación, tratan de dar marcha atrás pero un tercer «Z» les cierra el paso y les impide avanzar. No tienen escapatoria. A pesar de ello, retroceden e intentan arrollar a los agentes, quienes ya fuera del vehículo y con el arma reglamentaria en la mano, ante el riesgo que corren, abren fuego en defensa propia, precisó el concejal. Uno de los sospechosos —el copiloto— está en estado crítico a causa de la bala que le afectó al cráneo, mientras que su cómplice está grave, ya que solo le rozó la cabeza. En el lugar se recogieron, al menos, quince casquillos. De hecho, el maletero tenía diez impactos de bala y, según varios testigos, había más en otros lugares. Tras lo rocambolesco del caso, llegó la sorpresa final: del supuesto secuestrado, no había ni rastro, se había «volatilizado». De hecho, los dos delincuentes viajaban en la parte delantera. Fuentes municipales apuntaron que pudo aprovechar y bajarse en algún descuido, pero, de ser así, debió ser antes de que comenzara la persecución. En el lugar del suceso, un vecino dijo que alguien vio a un hombre correr calle abajo tras el tiroteo. ¿Era el supuesto rehén? De ser cierto este extremo, al que nadie más aludió, ¿por qué no acudió a la Policía y denunció los hechos? ¿O, lejos de tratarse de un supuesto secuestro no era más que una cuenta pendiente entre delincuentes lo que vio el vecino que dio la voz de alarma? El Grupo de Homicidios de la Policía Nacional investiga los hechos y trata de determinar si dicho secuestro se produjo. En cuanto a los malhechores, son especialistas en el robo de coches que luego desguazan y cuentan con múltiples antecedentes. Se trata de Roberto G. C., de 28 años, y de David, que iba indocumentado. No portaban armas de fuego.